Un libro que cambió mi vida
Quizá no llegó al extremo de cambiar mi vida, pero sí guió su dirección. Se trata de Fascinante naturaleza, un libro de Michael Chinery dedicado a la fauna y flora de Europa que sirvió para afianzar mi incipiente afición por los insectos allá por el verano de 1985, una afición que surgió a raíz de haber visto por televisión la obra de teatro El baile, de Edgar Neville.
Otro libro que también me marcó fue El descubrimiento del Titanic, de Robert Ballard. Hasta entonces, lo poco que sabía del trasatlántico de la White Star procedía de un libro infantil que lo mencionaba de pasada al hablar de icebergs y de haber leído después Rescaten el Titanic, de Clive Cussler. El libro de Ballard fue el responsable de despertarme una fascinación que dura ya más de un cuarto de siglo.
También añadiría Estudio en escarlata, de Arthur Conan Doyle. A pesar de sus defectos, la personalidad de Sherlock Holmes siempre ha sido fuente de inspiración.
Un libro que tuve que leer más de una vez
Uno no, varios. El año pasado fueron El pulgar del panda y «Brontosaurus» y la nalga del ministro, libros de Stephen Jay Gould que leí hace más de 15 años y cuya relectura sirvió para ir completando las reseñas de los libros de ensayos del paleontólogo neoyorkino. Y este año les ha tocado el turno a El descubrimiento del Titanic y los libros de Walter Lord A Nigth to Remember y The Night Lives On con motivo de la semana monográfica dedicada al Titanic en el centenario de su viaje inaugural y hundimiento.
Un libro que me llevaría a una isla desierta
Sin duda, Guía del naturalista, de Gerald Durrell, un manual donde mezcla sus historias de niñez en la isla griega de Corfú con una explicación de los diferentes hábitats y da algunos consejos y trucos para naturalistas incipientes. ¿Qué mejor forma de pasar una larga temporada en una isla desierta estudiando su fauna y flora?
Un libro que me hizo reír
Cómo clonar a la rubia perfecta, de Sue Nelson y Richard Hollingham. Recuerdo que me divertí mucho leyéndolo por la forma tan desenfadada con la que estaba escrito.
Un libro que me hizo llorar
No recuerdo ninguno en particular. Pero si se aceptamos manga como libro
, uno que me conmovió particularmente fue Video Girl Ai, de Masakazu Katsura. Mi afición al cómic japonés y el que me dedique profesionalmente a su traducción tienen mucho que ver con esta obra.
Un libro que me hubiera gustado escribir
Como otra de mis especialidades
es la cultura pop japonesa, si tuviera que escribir un libro sobre el tema, sería The Encyclopedia of Japanese Pop Culture, de Mark Schilling, una auténtica gozada de 1997 que está pidiendo a gritos una actualización.
Un libro que aborrezco
El universo en una cáscara de nuez, de Stephen Hawking, no se encuentra precisamente dentro de mis lecturas placenteras. Me pareció bastante aburrido y embarullado.
Un libro que me decepcionó
Gana por goleada Electric Universe, de David Bodanis. Le sigue Earth, de Richard Fortey, cuya lectura nunca consiguió engancharme.
Un libro que estoy leyendo ahora
El libro que estoy leyendo ahora es Dinosaur in a Haystack, el último de los libros de ensayos de Stephen Jay Gould que me queda por leer y que forma parte del repaso bibliográfico que le estoy dando este año al evolucionista laureado de América
con motivo del décimo aniversario de su muerte.
Un libro que pretendo leer
Dado que el maravilloso y absorbente La leyenda del ladrón, de Juan Gómez Jurado, ha sido el libro responsable de volver a picarme el gusanillo por la lectura de ficción, y después de disfrutar con El viaje de Argos, de Alejandro Polanco, el próximo en mi lista es El legado de Prometeo, ciencia-ficción dura de Miguel Santander.
En cuanto a libros de no ficción, el próximo va a ser Ontogenia y filogenia, el primero de los libros técnicos de Stephen Jay Gould. También está en la lista de futuribles Konchūshoku nyūmon (Introducción a la entomofagia), de Shōichi Uchiyama. Espero que sea tan entretenido como su primer libro.

