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Drosophila, ese pequeño y estúpido saprótrofo.

101 cosas que no sabías sobre los miriápodos I

Ayer por la tarde, el señor ciempiés
encargó a la araña para fin de mes
calcetines blancos para sus cien pies.
Y ella teje y teje, en un punto inglés,
uno del derecho y dos del revés,
los cien calcetines del señor ciempiés.

Aunque no tan carismáticos y conocidos como los insectos y los arácnidos, los miriápodos son el otro gran grupo de artrópodos terrestres y, posiblemente, los primeros animales que conquistaron la Tierra.Scolopendra gigantea

Generalidades

1. El largo camino de la emancipación. Carl von Linné colocó a los miriápodos entre los insectos ápteros y Jean-Baptiste Lamarck los situó entre los arácnidos. También se han incluido entre los gusanos y los crustáceos y hay quien ha considerado a los onicóforos como el grupo ancestral de los miriápodos, aunque hoy en día sólo se consideran grupos lejanamente emparentados.

2. En el ojo del huracán. El lugar que ocupan los miriápodos es fundamental para entender la evolución de los artrópodos, al menos de los terrestres, y de ello dependen algunas clasificaciones taxonómicas. De hecho, muchas de las controversias actuales sobre la clasificación de los artrópodos, tales como si los insectos están más estrechamente emparentados con los crustáceos o que si los mandibulados (miriápodos, insectos y crustáceos) forman un sólo grupo, dependen directamente de la posición que ocupan los miriápodos.

3. Un linaje promiscuo. En temas taxonómicos, es decir, de clasificación de los seres vivos, ocurre un poco como con la selección nacional de fútbol: hay casi tantas clasificaciones como taxónomos y hasta que no haya estudios genéticos concluyentes seguirá produciéndose un baile de grupos. Los miriápodos no son ajenos a este trajín. Por citar algunos ejemplos, según el árbol TCC (trilobites, quelicerados y crustáceos), los artrópodos se dividen en dos ramas principales. En una de ellas se sitúan los insectos y los miriápodos y en la otra los trilobites, quelicerados (arañas, xifosuros, picnogónidos y euriptéridos) y los crustáceos. Otra clasificación agrupa a los insectos y a los crustáceos dentro de los pancrustáceos y divide a los artrópodos en cuatro grupos: miriápodos, pancrustáceos, quelicerados y trilobites. Otra también divide a los artrópodos en dos ramas, pero aboga por la idea de que los crustáceos, miriápodos e insectos están estrechamente relacionados formando un grupo (división) llamado mandibulados frente a la otra rama de los quelicerados. Otra clasificación va más allá y sostiene que los insectos y los miriápodos tienen un origen común y los sitúa dentro del grupo traqueados, con los crustáceos como grupo hermano (crustáceos+traqueados=mandibulados) y en la otra rama estarían los quelicerados. Así, se postula que los artrópodos conquistaron la tierra a partir de la primera separación entre crustáceos y traqueados que tuvo lugar, al menos, en el Cámbrico inferior. Y para rizar el rizo, estudios moleculares sugieren que los quelicerados están próximos a los miriápodos...Los artrópodos según una clasificación en Tree of Life Project

4. Una familia mal avenida. Las relaciones dentro del seno de los miriápodos tampoco es que sean muy amigables y hay quien los considera como una especie de cajón de sastre de grupos que no están estrechamente relacionados a pesar de su aparente similitud. En cualquier caso, la división tradicional de la superclase de los miriápodos incluye cuatro clases1, dos de las cuales (diplópodos o milpiés y quilópodos o ciempiés) son animales familiares, mientras que las otros dos (sínfilos y paurópodos) pertenecen a la subcultura underground, es decir, que además de ser pocos conocidos —al menos en el ámbito mainstream—, habitan bajo la hojarasca, debajo de las piedras u otros lugares resguardados. En una clasificación jerárquica superior, se distinguen dos grupos: los quilópodos y los progoneados, que incluyen los sínfilos, paurópodos y diplópodos.

Retrato de familiaRetrato de familia. Relación entre los miriápodos basada en su morfología. Adaptado de Gregory D. Edgecombe y Gonzalo Giribet, Myriapod Phylogeny and the Relationships of Chilopoda, J. Llorente Bousquets y J.J. Morrone (eds), Biodiversidad, Taxonomía y Biogeografia de Artrópodos de México: Hacia una Síntesis de su Conocimiento, volumen III. Prensas de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México (2002), pp. 143-168.

5. Milpiés: los más numerosos. Los diplópodos es el grupo más numeroso de los miriápodos, con unas 12.000 especies descritas entre los 2 milímetros y los 30 centímetros. Su cuerpo se divide en cabeza, un tórax formado por cuatro segmentos y un abdomen que constituye el resto del cuerpo. Suelen tener un aspecto cilíndrico, su exoesqueleto está calcificado y algunos presentan glándulas repugnatorias que segregan sustancias químicas tóxicas. Viven en lugares húmedos, se alimentan de vegetación y algunas especies llegan a construir túneles. Se dividen en 3 subclases: helmintomorfos (12 órdenes: platidésmidos, polizónidos, sifonocríptidos, sifonofóridos, júlidos, espirobólidos, espirostréptidos, calipódidos, cordeumátidos, estemmiúlidos, polidésmidos y sifoniúlidos), pentazonios (3 órdenes: gloméridos, glomeridésmidos y esferotéridos) y penicilatos (un orden: polixénidos), 6 órdenes extintos: artropléuridos, eoartropléuridos y microdecemplícidos (dentro de la subclase de los artropleurideos) y eufoberídos, archidésmidos y cowidésmidos (dentro del superorden de los arquipolípodos, aunque otras clasificaciones lo elevan a la categoría de clase...)2 y unas 145 familias.

6. Ciempiés: los más peligrosos. Los quilópodos son miriápodos de cuerpo alargado y aplanado formado por un número variable de segmentos con un par de patas y un pequeño número de segmentos terminales muy reducidos, modificados o atrofiados de los que se conocen unas 3000 especies cuyo tamaño varía entre los 3 y los 35 centímetros. La cabeza presenta un par de antenas y unas piezas bucales adaptadas a hábitos carnívoros. El primer par de patas está modificado y forma una especie de garras (forcípulas) conectadas a glándulas venenosas. Se desplazan con gran rapidez debido a que su esqueleto no está tan esclerotizado como los demás grupos. Hay 2 subclases: notostigmóforos (un orden: escutigeromorfos) y pleurostigmóforos (4 órdenes: geofilomorfos, escolopendromorfos, craterostigmomorfos y litobiomorfos), un orden extinto (devonobiomorfos) y 21 familias.

Relación entre los diferentes órdenes de quilópodosRelación entre los diferentes órdenes de quilópodos. Adaptado de Gregory D. Edgecombe y Gonzalo Giribet, Myriapod Phylogeny and the Relationships of Chilopoda, J. Llorente Bousquets y J.J. Morrone (eds), Biodiversidad, Taxonomía y Biogeografia de Artrópodos de México: Hacia una Síntesis de su Conocimiento, volumen III. Prensas de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México (2002), pp. 143-168.

7. Los parientes pobres de los ciempiés. Los sínfilos son miriápodos de pequeño tamaño (de 0,5 a 8 milímetros), frágiles, ciegos y despigmentados de los que se conocen unas 200 especies en dos familias (escutigerélidos y escolopendrélidos). El cuerpo está formado por 14 segmentos y 12 pares de patas. Algunas características morfológicas sugieren una relación de parentesco especial con los insectos y algunos zoólogos llegan a afirmar que los antepasados de los insectos evolucionaron a partir de antepasados sínfilos, aunque otros lo niegan categóricamente.

8. Los parientes pobres de los milpiés. Los paurópodos, es otro pequeño grupo segundón cuyo tamaño varía entre 0,5 y 2 milímetros y se conocen unas 700 especies en cinco familias (milotauropódidos, pauropódidos, braquiopauropódidos, afrauropódidos y euripauropódidos). Al igual que los sínfilos, son ciegos, blandos, rehuyen la luz y viven escondidos en lugares húmedos, debajo de troncos de árboles muertos y piedras y entre hojas en putrefacción a varios centímetros de profundidad. Se alimentan de restos animales y vegetales. Su cuerpo está formado por 10-12 segmentos y 10 pares de patas y su característica más distintiva es unas placas sobre el tronco.

9. Están por todas partes. Los miriápodos están distribuidos por todo el mundo con excepción de la Antártida y son particularmente abundante en los trópicos.

10. ¿Padres putativos? Aunque los insectos y los miriápodos no se parecen demasiado, lo cierto es que tienen un aire semejante, con un cuerpo segmentado, un exoesqueleto quitinoso, apéndices no bifurcados (unirrámeos3), antenas, respiración traqueal y sistema excretor constituido por tubos de Malpighi. Además, las larvas tienen seis patas y van adquiriendo segmentos y pares de patas adicionales en cada muda. Ello llevó a pensar en los años treinta del siglo pasado que los miriápodos eran antepasados de los insectos y que estos últimos habían surgido de los primeros por neotenia, un proceso por el cual las formas juveniles de los animales maduran sexualmente y producen todo un nuevo linaje de organismos que se parecen a las larvas de sus antepasados.

11. Curiosidades etimológicas. En el caso de los miriápodos, no todos los nombres hay que tomárselos de manera literal. Aunque miriápodo procede del griego myrios, diez mil o innumerable, y podós, pie, ninguno tiene tantas patas. Los quilópodos (del griego jílioi, mil) o ciempiés suelen tener entre 21 y 23 pares, aunque en el caso de los geofilomorfos pueden llegar hasta los 191. El nombre científico de los milpiés, diplópodos (del griego diplóos, doble) se debe a que un cada segmento tiene dos pares de patas (en realidad, son dos segmentos fusionados o diplosegmentos) y el número de pares de patas varía entre 13 y 375.

12. Un misterio sin par. Todos los miriápodos tienen un número impar de pares de patas. El por qué de esta característica todavía no ha sido explicada desde el punto de vista del desarrollo embrionario.

13. Sensores con muchas patas. En el suelo, los sentidos químicos y mecánicos son muy importantes, de modo que las antenas de los miriápodos poseen abundantes receptores táctiles y odoríficos. En algunos casos, también las patas posteriores son particularmente sensibles. Cerca de las antenas se encuentra el órgano de Tömösvary, especializado en detectar vibraciones. También tienen receptores para comprobar la humedad y la temperatura de su entorno.

14. Armadura con agujeros. A diferencia de la cutícula de los insectos, la de los miriápodos no es impermeable y se pueden ahogar o deshidratar con facilidad.

15. Sólo para tus ojos. Los ojos en la mayoría de los miriápodos están poco desarrollados. Sólo los escutigeromorfos, que habitan en la superficie, tienen ojos complejos; los demás poseen ojos simples (ocelos) que se limitan a detectar las diferencias entre la luz y la sombra.

16. Andar sin tropezarse. Los miriápodos andan coordinando sus patas en un movimiento ondulatorio. Milpiés de cuerpo rígido como los júlidos se desplazan lentamente y una única oleada puede implicar el movimiento de 22 o más pares de patas, coordinados en cada lado del cuerpo. En el caso de los ciempiés, como son más flexibles, tienen el cuerpo aplanado y en una oleada no intervienen más de 7 pares de patas.Formas de andar de los miriápodos

Historia evolutiva

17. Un puzle al que le faltan piezas. Los fósiles de miriápodos son raros y escasos. Existen varias razones para ello: son artrópodos terrestres que viven en hábitats donde no se dan las condiciones necesarias para la fosilización y, además, su cuerpo alargado y segmentado, frágil y sensible a la desecación tampoco ayuda demasiado. Aun así, la calcificación de los diplópodos ayuda a su conservación, aunque raramente fosilizan ejemplares completos y ello da pie a diversas interpretaciones de sus restos. También es frustrantemente incompleto. Por ejemplo, no se conoce ningún fósil desde principios del Triásico hasta finales del Cretácico, lo que representan 150 millones de años. Además, a pesar de la hipotética antigüedad de los sínfilos, el primer fósil no aparece hasta el Oligoceno (hace 30 millones de años) y de los paurópodos no se conoce ningún fósil.

18. Los que se quedaron por el camino. Hay dos grupos de diplópodos que se conocen únicamente por el registro fósil: los arquipolípodos, que aparecieron a mediados del Silúrico y están entre los milpiés más antiguos conocidos, y los artropleurideos, que vivieron durante el Devónico y el Carbonífero. En cuando a los quilópodos, hay un orden fósil, devonobiomorfos, que data de mediados del Devónico.

19. Con las patas sobre la tierra. Los miriápodos figuran entre los primeros animales que conquistaron la tierra. El fósil de miriápodo más antiguo, y posiblemente, el organismo terrestre más antiguo conocido que respira oxígeno es Pneumodesmus newmani, de mediados del Silúrico (hace 428 millones de años). El fósil muestra unas aberturas en la cutícula que se han interpretado como espiráculos, poros análogos a los que tienen los insectos y que les sirven para tomar oxígeno y distribuirlo por el cuerpo a través de su sistema traqueal. Los restos más antiguos de ciempiés que se conocen son de principios del Devónico, hace 415 millones de años4.

Evolution (Cold Spring Harbor Laboratory Press, 2007)." class="lightbox">Pneumodesmus newmaniPneumodesmus newmani. A. Fósil, B. Interpretación. Adaptado de Evolution (Cold Spring Harbor Laboratory Press, 2007).

20. ¿De dónde venimos? Aunque no hay duda de que los miriápodos evolucionaron de formas acuáticas, todavía no existe un candidato que sea un antepasado indiscutible. De momento, se baraja con la posibilidad de que sea Cambropodus gracilis, un artrópodo marino unirrámeo de mediados del Cámbrico cuya apariencia recuerda a la de un ciempiés. Sin embargo, el estado de conservación del único espécimen que se conoce dificulta esta tarea.

21. Tamaño ejemplar. Al igual que los insectos, los miriápodos que habitaron en el Carbonífero alcanzaron tamaños descomunales. Entre ellos, los que se llevan la palma son los artropléuridos, los artrópodos terrestres de mayor tamaño conocidos. Las especies Arthropleura armata y A. pruvosti alcanzaron los 1,8 metros de largo y los 45 centímetros de ancho. Tenían un caparazón achatado, formando tres lóbulos longitudinales, lo que les daba una vaga apariencia de trilobites alargados. Entre los milpiés, Acantherpestes major, A. gigas o Myriacantherpestes ferox eran formas gigantes que podían alcanzar los 50 centímetros de largo y se caracterizaban por tener largas espinas para defenderse de los depredadores y grandes glándulas odoríferas o secretoras. Por desgracia, de Arthropleura y Acantherpestes se desconoce qué cara tenían.

Parque prehistórico (Prehistoric Park), el zoólogo británico Nigel Marven viaja al Carbonífero a recoger algunos especímenes de artrópodos que pululaban por aquella época. Ésta es una parodia al estilo Street Fighter II." class="lightbox">Fight!Fight!. En Parque prehistórico (Prehistoric Park), el zoólogo británico Nigel Marven viaja al Carbonífero a recoger algunos especímenes de artrópodos que pululaban por aquella época. Ésta es una parodia al estilo Street Fighter II.

Récords

22. Gigantes actuales. El récord de tamaño entre los miriápodos actuales lo ostenta, entre los ciempiés, el escolopendromorfo que habita en las selvas de Perú y Venezuela Scolopendra gigantea, que puede llegar hasta los 35-40 centímetros de largo, y entre los milpiés, el espirostréptido africano Archispirostreptus gigas, que alcanza los 30 centímetros de largo.

Cazador implacableCazador implacable. Scolopendra gigantea devorando al murciélago Mormoops megalophylla colgada en el techo de la antecámara de Cueva del Guano, en la península de Paraguaná (Venezuela).

23. Le faltan 250 patas. El sifonofórido Illacme plenipes es la especie de milpiés que está más cerca de hacer honor a su nombre. En 1926 se encontró un ejemplar con 375 pares de patas. La especie fue redescubierta en 2005, aunque esta vez sólo tenía 333 pares y medía menos de 4 centímetros. Por el contrario, con 13 pares, el polixénido Polyxenus lagurus es la especie de milpiés con menos patas.

24. Una vida tan larga como ellos. Algunos miriópodos son anuales, pero otros necesitan dos, tres o más años para alcanzar la madurez. Algunas especies de milpiés pueden llegar a vivir 11 años.

25. Siempre creciendo. En algunos milpiés, las mudas continúan hasta que se alcanza un número máximo de segmentos, tras lo cual se detiene el crecimiento. En otros, las mudas continúan tras alcanzarse la madurez sexual, añadiéndose segmentos adicionales con sus pares de patas correspondientes.

Diplópodos

26. Milpiés fluorescentes. Algunas especies de milpiés como el polidésmido que habita en los bosques de Sierra Nevada (la de California, no la de Granada) Motyxia sequoiae son bioluminiscentes y la bioluminiscencia se produce en la cutícula, patas y antenas. Aunque se conoce el mecanismo bioquímico que genera la bioluminiscencia (curiosamente, comparte más similitudes con el de la medusa Aequorea victoria5 que con el de las luciérnagas), se conoce muy poco sobre su significado biológico y existen varias hipótesis que tratan de explicarlo.

27. Milpiés saltador. El estemmiúlido Diopsiulus regressus es capaz de dar saltos de 2 a 3 centímetros cuando se le asusta. Lo hace arqueando su cuerpo de unos 3-4 centímetros de largo y lanzando ese bucle hacia delante.

28. Milpiés de la limpieza. Varias especies de polidésmidos de Sudamérica viven en hormigueros, alimentándose de los desperdicios que producen las hormigas. Cuando las hormigas cambian de ubicación, estos milpiés viajan en el centro de la columna de hormigas o incluso son transportadas por las obreras.

29. Milpiés cavernícolas. Un nuevo género y dos especies de milpiés se han encontrado en cavernas de ambos lados del Gran Cañón del Colorado. Carentes de pigmentación y ciegos, se han adaptado a la vida en completa oscuridad de las cuevas.

Quilópodos

30. Tuneladoras. Los geofilomorfos tienen entre 27 y 191 pares de patas cortas y hacen agujeros en el suelo al estilo de las lombrices de tierra, hinchando su cuerpo para luego arremeter hacia delante con contracciones peristálticas de los músculos del tronco.

31. El ciempiés supersónico. Los scutigeromorfos son corredores rápidos con 15 pares de patas. Scutigera corre tras las moscas a 42 centímetros por segundo: un guepardo que corriera con la misma relación de velocidad y longitud del cuerpo rompería la barrera del sonido.

32. Endemismos australes. Los craterostigmomorfos son corredores rápidos con 15 pares de patas y sólo se encuentran en Tasmania y Nueva Zelanda.

33. Habitantes de las grietas. Los litobiomorfos tienen un cuerpo aplanado adaptado para vivir entre las grietas y tienen 15 pares de patas.

34. El ciempiés de Central Park. Nannarrup hoffmani es el nombre de una nueva especie de geofilomorfo que se descubrió en el Central Park de Nueva York en 2002. Mide un centímetro y tiene 82 patas.

Mecanismos de defensa

35. Defensas diplópodas. Como los milpiés se mueven con lentitud, confían en medios físicos o químicos para su defensa. Como medio físico tienen su cutícula, que es muy fuerte y está impregnada de carbonato cálcico y también pueden enrollarse. Como métodos químicos, poseen glándulas repugnadoras, una por cada diplosegmento, y cuyas secreciones pueden matar lagartijas y dejar ciegos a humanos y perros. Algunas tribus emplean extractos de algunas especies de milpiés para envenenar sus puntas de flecha.

Tres mecanismos físicos de defensaTres mecanismos físicos de defensa. Enrollarse en forma de espiral como los milpiés más largos (izquierda), en forma de bola como los gloméridos (centro) y desprender pelos frente a los depredadores como en los polixénidos (derecha).

36. Unos bichos muy enrollados. Los gloméridos tienen 13 segmentos y pueden enrollarse formando una bola hundiendo la cabeza en el extremo de su cuerpo. Los esferotéridos, estrechamente emparentados con los gloméridos, también tienen esta habilidad.

37. ¡Rasengan! Los milpiés de mayor longitud no pueden formar una bola, aunque pueden enrollarse en espiral para defenderse de forma que la cabeza queda en el centro y las patas en el interior, dejando expuestas sólo las superficies duras o de sabor desagradable.

38. Pelillos a la mar. Los polixénidos son unos diplópodos tan aberrantes que merecerían ser elevados a la categoría de clase. De pocos milímetros de largo, tienen el cuerpo formado sólo por 11 segmentos y su característica más distintiva son una serie de cerdas modificadas que forman filas y penachos y un exoesqueleto que no está calcificado. Su mecanismo de defensa son precisamente estas cerdas, que se desprenden para atrapar o dificultar los movimientos de sus posibles depredadores.

39. Squirting... defensivo. Algunas especies tropicales de júlidos pueden disparar sus secreciones defensivas hasta a un metro de distancia.

40. Una desagradable experiencia. Una especie de La Española, el espirobólido Haitobolus lethifer produce una secreción que si alcanza la cara puede provocar un dolor instantáneo e intenso e hinchazón a pesar de lavar ese área con agua. Al pasar un par de días, la piel del área afectada se vuelve de color marrón oscuro formándose ampollas en las zonas donde la concentración de sustancia defensiva fue mayor. Estas ampollas pueden permanecer durante una semana.

41. Repelente universal multiuso. El espirobólido Floridobolus penneri tiene un par de glándulas laterales por segmento dispuestas a lo largo de todo su cuerpo que segregan una mezcla de 1,4-benzoquinonas, una sustancia química defensiva bastante común en muchas especies de insectos (tijeretas, termitas, cucarachas, saltamontes y escarabajos), arácnidos (opiliones) y en dos órdenes más de diplópodos (espirostréptidos y júlidos). Aparte de su uso como sustancia defensiva, los artrópodos emplean las benzoquinonas durante la muda para oscurecer y endurecer el nuevo exoesqueleto.

42. Antimosquitos. Una especie de mono capuchino de Venezuela (Cebus olivaceus) ha desarrollado un ingenioso sistema para librarse de los mosquitos y es frotarse el cuerpo con las secreciones que produce el milpiés espirostréptido Orthoporus dorsovittatus. Estas secreciones contienen 2-metil-1,4-benzoquinona y 2-metoxi-3-metil-1,4-benzoquinona.

43. Glomerina. Además de enrollarse como una bola, los gloméridos poseen un par de glándulas por segmento que se abren a lo largo de la línea medio-dorsal. Una de los gloméridos más estudiados es la especie europea Glomeris marginata. Cuando es amenazada por algún depredador, su primer mecanismo de defensa consiste en enrollarse formado una bola. Si en atacante persiste, cambia a la disuasión química y las glándulas producen una secreción viscosa e incolora en forma de gotas que inmoviliza rápidamente a las hormigas. Esta secreción de sabor amargo se compone principalmente de homoglomerina y glomerina, sustancias químicas pertenecientes las quinazolinonas y que tienen propiedades paralizantes y sedantes.

44. Cianuro espumoso. Los polidésmidos son milpiés de tamaño medio, pudiendo alcanzar los 5 centímetros de largo. Poseen una especie de pestañas laterales, un par por cada segmento, que se proyectan por encima de las patas. Las glándulas defensivas que producen cianuro de hidrógeno se encuentran dentro de esas pestañas y se abren al exterior a través de unos pequeños poros. Estas glándulas están especialmente diseñadas para liberar gas de cianuro de hidrógeno y constan de dos cámaras, una interior o reservorio y otra exterior o cámara de reacción. En el reservorio se producen compuestos cianogénicos (mandelonitrilo y cianuro de benzoilo en el caso de los polidésmidos del género Apheloria) que son bombeados a la cámara de reacción en el momento de la descarga. Ésta probablemente contiene enzimas que catalizan la ruptura de los compuesto cianogénicos y la liberación de cianuro de hidrógeno. La cantidad liberada es considerable: un ejemplar medio de un gramo de peso puede liberar 600 microgramos de cianuro, 18 veces la dosis letal para matar a una paloma, 6 veces la dosis letal para matar a un ratón y la centésima parte de la dosis letal para matar a un humano.

Cianuro espumosoCianuro espumoso. Apheloria virginiensis, un milpiés que haría las delicias de Agatha Christie.

45. Repelente instantáneo. Cuando se le molesta, el polizónido Polyzonium rosalbum segrega un fluido blanquecino pegajoso con un olor penetrante a alcanfor a través de unas glándulas situadas en los flancos. La secreción contiene dos compuestos, polizonimina y nitropolizonamina que sin estar relacionados estructuralmente con el alcanfor tienen un olor similar y es muy efectiva frente a las hormigas. Otro polizónido, Buzonium crassipes, segrega buzonamina, que es también muy efectiva frente a las hormigas. La polizonimina es tan poderosa que las hormigas salen prácticamente catapultadas cuando se las expone a esta sustancia química.

46. Milpiés peligrosos. He aquí algunos géneros de diplópodos conocidos por su peligrosidad: Rhinocricus (Haití), Polyceroconas (Papúa Nueva Guínea), Spirostreptus (Indonesia), Iulus (Indonesia), Spirobolus (Tanzania), Orthoporus (Mexico) y Tylobolus (California).

47. Defensas quilópodas. Las escolopendras utilizan sus garras venenosas (forcípulas) para defenderse de los depredadores y también para cazar. En el caso de Scolopendra gigantea, su veneno puede matar a un murciélago en medio minuto. Además, tiene una fuerza similar a la de una serpiente pequeña.

Garras venenosasGarras venenosas. Las afiladas forcípulas de Scolopendra angulata pueden atravesar el exoesqueleto o la piel de sus presas para inyectarles un veneno que las paraliza en segundos.

48. Escolopendrina. Muy poco se conoce acerca del veneno de las escolopendras debido a su dificultad para obtenerlo en cantidades suficientes para su estudio y se degrada rápidamente cuando se trata de separar o purificar químicamente. La escolopendrina, un componente del veneno de Scolopendra subspinipes mutilans, es un péptido de 4,5 kDa que tiene propiedades antibacterianas.

49. Trampa pegajosa. Los litobiomorfos tienen glándulas en sus dos últimos pares de patas que producen una secreción pegajosa en forma de hilo que enreda a sus atacantes.

50. Pegamento luminoso. Los geofilomorfos poseen glándulas ventrales que segregan una sustancia pegajosa cianogénica que es efectiva frente a arañas y hormigas. De forma similar al miriápodo Apheloria, esta sustancia se almacena en forma de moléculas precursoras como mandelonitrilo y cianuro de benzoilo y unas enzimas se encargan de su ruptura para formar cianuro de hidrógeno y benzaldehído. En algunas especies, esta secreción es luminiscente. En el caso de Geophilus vittatus, brilla con un color verde-azulado durante unos segundos después de su emisión.

51. ¡Multiplicación de cuerpo! Unas pocas especies de miriápodos pueden romperse y culebrear para distraer a los depredadores.

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Palabras clave: Curiosidades entomológicas, Filogenias, Miriápodos

Notas

1. Otras clasificaciones hablan desde subfilo con cuatro clases a subclase con cuatro superórdenes. El baile taxonómico es para volverse loco.

2. Según la clasificación que aparece en Evolution of the Insects (David Grimaldi y Michael S. Engel, Cambridge University Press, 2005), los diplópodos se dividen en 3 subclases: pselafognatos (penicilatos), artropleurideos (extintos) y quilognatos (con los helmintomorfos, pentazonios y los extintos arquipolípodos como infraclases)... ¡Buf!

3. Los crustáceos y los trilobites, por ejemplo, son birrámeos, es decir que cada apéndice está bifurcado en una pata y una branquia

4. Por otra parte, los fósiles de arácnidos más antiguos son el escorpión Proscorpius orborni, una forma acuática del Silúrico superior, hace entre 418 y 416 millones de años, y el trigonotárbido Eotarbus jerami, de principios del Devónico, hace 414 millones de años. El fósil de insecto más antiguo es Rhyniognatha hirsti, también de principios del Devónico, hace 400 millones de años.

5. La fotoproteína de esta medusa, GFP, es ampliamente utilizada como marcador en biología molecuar.

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3 comentarios

înu1. înu

28 de marzo de 2008 a las 14:23

He tenido que leermelo en varios tomos (¡qué larga!). Pero es muy interesante. Con lo del principio no me he quedado con casi nada (me he mareado un poco entre tanto nombre), pero lo del miriapodo gigante es muy interesante. No me gustaría encontrarme con uno de esos (aunque me parecen unos bichos muy simpáticos, en general). Por cierto, ¿cual es el nombre científico del bicho bola? y, hablando de palabras ¿qué significa rasengan? porque me viene a la cabeza cierta técnica ninja, pero no puede ser eso... xD

Jesús2. Jesús

28 de marzo de 2008 a las 16:12

Eso no te lo niego, pero esta es una de esas entradas en las que me obsesiono por el detalle para tener una visión de conjunto. Si te refieres a lo de la clasificación taxonómica de los miriápodos, llegó un momento en el que yo también echaba humo.

En cuanto al bicho bola, supongo que te referirás a la cochinilla de la humedad, el crustáceo isópodo.

Con respecto al rasengan y a la multiplicación de cuerpo, es lo que te imaginas.¡Ja, ja, ja!

Graciela Elena C.3. Graciela Elena C.

25 de agosto de 2009 a las 10:26

Muy buena página. Yo me topé ayer con uno de esos, lo que ahora se que es un scutigeromorfo, me asustó porque estaba en mi habitación, y me parecio bastante grande y sobre todo, muy rápido. Desde que lo vi me dije: este no es un insecto. Pero nada mas me fije en sus patas y alcancé a percatarme de que era un miriapodo (soy bióloga, pero me dedico a estudiar mamíferos), y lo aplasté con la escoba, porque sé que son ponzoñosos y al ver lo rápido que era, me di cuenta de que no lo iba a poder simplemente atrapar y sacar. Así que en cuanto tuve un tiempo, me meti a buscar en la Web imágenes de miriapodos, ya que como dicen aqui, los de este tipo son poco conocidos, yo nunca habia visto uno parecido. Ahora ya sé que animalito maté. Yo vivo en México, en el pedregal de san Angel, al sur de la Ciudad de México, es una zona de suelo volcánico con muchas rocas. Es realmente un buen sitio este, muy educativo y con un lenguaje muy claro. Gracias y felicitaciones.

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