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La dificultad de una cosa no estriba en el tamaño, sino en su grado de complejidad. Una estrella es más simple que un insecto.

La mosca decapitadora de hormigas

Las moscas fóridas pertenecientes al género Pseudacteon son parasitoides de varios géneros de hormigas. Sus larvas tienen la insólita costumbre de decapitar a sus huéspedes para pupar dentro de su cabeza. De hecho, el tamaño de estas moscas no suele superar al de las cabezas de las hormigas a las que parasitan.

La mosca que trae de cabeza a las hormigasLa mosca que trae de cabeza a las hormigas. Pseudacteon es un género de moscas parasitoides con un ciclo vital digno de una película gore. Fotografía de Sanford D. Porter, USDA-ARS, Center for Medical, Agricultural and Veterinary Entomology, Bugwood.org.

El ciclo vital de Pseudacteon comienza cuando un huevo es inyectado en su hormiga huésped (Crematogaster, Lasius, Linepithema y Solenopsis son algunos de los géneros que suelen parasitar estas moscas). Las hembras parecen localizar a sus huéspedes a través de algunos componentes de su veneno y cuando se acercan, vuelan a una distancia de entre tres y cinco milímetros sobre las cabezas de sus víctimas mientras se orientan para atacarlas. Una vez situadas en posición, inyectan un huevo con forma de torpedo en el tórax de una obrera mediante un ovopositor con forma de jeringuilla hipodérmica en un rápido ataque que dura entre una décima de segundo y un segundo.

Pánico en las filasPánico en las filas. Una sola mosca puede alterar la actividad normal de una colonia de hormigas. Fotografía de Scott Bauer, USDA Agricultural Research Service, Bugwood.org.

Las hormigas las tienen auténtico pavor y se da el caso de que una sola mosca puede detener o dificultar las labores de búsqueda de comida de cientos de obreras durante un par de minutos. En cuanto las detectan, cunde el pánico y las hormigas se esconden o tratan de protegerse adoptando una característica postura de defensa en forma de C. Las que son atacadas parecen quedar aturdidas, alzándose sobre sus patas y permaneciendo inmóviles durante varios segundos o incluso un minuto.

Cada especie de mosca tiene un ovopositor diferente que probablemente coincide con una parte determinada de su huésped y, además, parasita a especies concretas de hormigas. La puesta de huevos suele durar una hora, período en el que lo intentan de 30 a 120 veces con un porcentaje de éxito entre el 8 y el 35 por ciento.

Cuando nace, la larva migra hacia la cabeza y se alimenta de la hemolinfa de su huésped durante dos o tres semanas, período en el que atraviesa tres estadios larvarios. En esta fase, la hormiga se comporta normalmente, ignorante del calvario que le espera unas pocas horas antes de que la larva esté lista para pupar. En ese momento, y como característica fundamental de la relación entre el parásito y su huésped, la larva comienza a influir en el comportamiento de la hormiga para su propio provecho. Ésta abandona el hormiguero y se dirige hacia una zona húmeda como, por ejemplo, hojarasca, que suele ser un buen lugar para pupar. La larva segrega entonces una enzima que provoca la degradación de las membranas intercuticulares de su huésped, lo que causa un debilitamiento de la estructura de la cabeza y el primer par de patas.

El agónico final de la hormigaEl agónico final de la hormiga. Poco antes de pupar, la larva segrega una enzima que debilita la estructura entre la cabeza y el primer segmento torácido y comienza a devorar el contenido de la cavidad cefálica, proceso que acaba con la decapitación y muerte de la hormiga. Finalmente, expulsa las mandíbulas y otras partes de la boca y se prepara para pupar. Fotografía de Sanford D. Porter, USDA-ARS, Center for Medical, Agricultural and Veterinary Entomology, Bugwood.org.

La larva comienza entonces a consumir el contenido de la cabeza en un macabro festín que se prolonga entre seis y doce agónicas horas y que acaba con la decapitación y muerte de la hormiga. Aun sin cabeza, el cuerpo continúa moviéndose durante algún tiempo1. Usando una serie de extensiones hidráulicas, la larva expulsa las mandíbulas y otras partes de la boca y usa la cavidad cefálica como protección para su capullo. La metamorfosis dura entre dos y seis semanas dependiendo de la temperatura y tras ella, el adulto sale por la boca en un proceso que suele durar unos pocos segundos y ocurre siempre unas pocas horas después de la salida del sol.

Vuelta a empezarVuelta a empezar. Un adulto de Pseudacteon emerge por la boca de la cabeza de la hormiga tras completar su desarrollo. Fotografía de Sanford D. Porter, USDA-ARS, Center for Medical, Agricultural and Veterinary Entomology, Bugwood.org.

Los adultos están listos para aparearse inmediatamente y poner huevos a las pocas horas de su eclosión. Un adulto de Pseudacteon mide entre 0,9 y 1,5 milímetros de largo, dependiendo del sexo y de la especie, y pueden llegar a vivir entre tres y siete días en condiciones de laboratorio.

Por lo que parece, el sexo de las moscas viene determinado por el tamaño de su huésped; los machos proceden de obreras pequeñas mientras que las hembras surgen de hormigas más grandes.

Un prometedor sistema de control biológico

Hay especies de Pseudacteon repartidas por Europa, Asia y América. Entre ellas, las que parasitan a hormigas del género Solenopsis han sido objeto de una especial atención debido a que se pueden usar para el control biológico de S. invicta y S. richteri (hormigas de fuego roja y negra, respectivamente), hormigas procedentes de Sudamérica que se han convertido en una plaga en varios estados de Estados Unidos. Más que el parasitismo en sí, cuya tasa de muerte tiene un impacto relativamente bajo en el conjunto de la colonia, la capacidad que tienen las especies de Pseudacteon para provocar el caos y la desbandada entre las obreras, lo que dificulta la búsqueda de alimento y la protección del territorio y el hormiguero, es lo que se está revelando como un prometedor método para controlar las poblaciones de esta hormiga.

Nota: Esta entrada aparece también en el número 7 del boletín Drosophila.

Palabras clave: Colaboraciones, Curiosidades entomológicas, Dípteros, Himenópteros

Notas

1. Como el cerebro de los insectos actúa como un centro inhibidor, un cuerpo sin cabeza tratará de hacer todos los movimientos a la vez.

Referencias

Zombie fire ant workers: behavior controlled by decapitating fly parasitoids
Donald C. Henne y Seth J. Johnson. 2007. Insect. Soc. 54, pp. 150–153.
Biology of Pseudacteon (Diptera: Phoridae) ant parasitoids and their potential to control imported Solenopsis fire ants (Hymenoptera: Formicidae)
Lloyd W. Morrison. 2000. Recent Res. Dev. Entomol. 3, pp. 1-13.
Biology and behavior of Pseudacteon decapitating flies (Diptera: Phoridae) that parasitize Solenopsis fire ants (Hymenoptera: Formicidae)
Sanford D. Porter. 1998. Florida Entomol. 81(3), pp. 292–309.
Evaluating biological control of fire ants using phorid flies: effects on competitive interactions
Jason L. Mottern, Kevin M. Heinz y Paul J. Odeb. 2004. Biol. Contr. 30, pp. 566–583.
Pseudacteon spp. (Diptera: Phoridae)
Lloyd W. Morrison, Biological Control: A Guide to Natural Enemies in North America.
"Zombie" Ants Controlled, Decapitated by Flies
Noticias de la National Geographic, 14 de mayo de 2009.
Fire Ant Project
Universidad de Texas en Austin.

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2 comentarios

Pirrakas1. Pirrakas

7 de junio de 2009 a las 14:27

Interesantísimo post. Y resulta enternecedoramente humana la reacción hormiguil, cubriéndose la chepa en plan:"¡¡Que viene el lobooooo!!" XD

Gorrión2. Gorrión

11 de junio de 2009 a las 12:03

Fascinado, realmente fascinado he quedado con este post. Gracias.

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