Entomoblog

Todo en calma:
penetra en las rocas
el canto de las cigarras.

101 cosas que no sabías sobre el Titanic II

Historias de pasajeros y tripulantes

54. ¿Buena suerte o gafe? Violet Jessop (1887-1971) es la única persona que ha servido a bordo de los tres trasatlánticos de la clase Olympic. Empezó como camarera en el Olympic y el 20 de septiembre de 1911 fue testigo del choque con el crucero Hawke, que causó un agujero en el casco del trasatlántico y tuvo que ser reparado provocando provocó un retraso de tres semanas el viaje inaugural del Titanic. Luego sirvió en el Titanic durante su viaje inaugural, salvándose al subir al bote salvavidas número 16. Y como no hay dos sin tres, durante la Primera Guerra Mundial trabajó como enfermera para la Cruz Roja británica y en 1916 estaba a bordo del Britannic cuando chocó con una mina en el mar Egeo el 21 de noviembre y se hundió. Estuvo entre los 1036 supervivientes del naufragio.

55. Españoles en el Titanic. En el Titanic viajaban diez españoles, tres pasajeros en primera clase, seis en segunda y un camarero del restaurante à la carte. La historia más glamurosa posiblemente es la del matrimonio de primera clase, formado por Víctor Peñasco y María Josefa Pérez de Soto, que embarcaron en el Titanic como broche final a una luna de miel que duró 17 meses. Sólo se salvaron siete: María Josefa, su doncella Fermina y los pasajeros de segunda clase Encarnación Reinaldo, Juliá Padrós i Manet, su esposa Florentina Durán i Moré, la hermana de Florentina, Asunción, y un amigo de la familia, Emilio Pallás i Castelló.

56. La trágica historia del único pasajero japonés del Titanic. En 1912, Masabumi Hosono (1870-1939) era un funcionario del Ministerio de Transportes. Embarcó en el Titanic en Southampton con un pasaje de segunda clase rumbo a Estados Unidos. Cuando el trasatlántico chocó con el iceberg, pensó que a él también le había llegado el final, pero logró salvarse subiendo al bote salvavidas número 10. Cuando regresó a Japón dos meses después, se le consideró un cobarde por haberse salvado y la vergüenza se extendió incluso a sus descendientes. La infamia sobre su persona llegó a tal extremo que los libros de texto citaban su supervivencia como un modelo de conducta vergonzosa. Por fortuna, los tiempos cambian y su honor fue restablecido.

En la carta que escribió a bordo del Carpathia describiendo sus impresiones sobre los momentos finales del Titanic menciona el racismo que sufrieron los pasajeros no anglosajones. Según su testimonio, la tripulación trató de mantener a los extranjeros y a la tercera clase en las cubiertas inferiores, lejos de los botes salvavidas. La aparente superioridad moral anglosajona llevó a la generalización de que todos los que se se habían colado en los botes salvavidas eran chinos o japoneses y los que saltaron desde las cubiertas eran armenios, franceses o italianos. Durante la investigación del senado estadounidense, el embajador italiano exigió una disculpa al quinto oficial Harold Lowe por haber usado italiano como sinónimo de cobarde.

57. La insumergible Molly Brown. Procedente de Denver, Colorado, Margaret Brown era una excéntrica pasajera de primera clase. Su comportamiento en el bote salvavidas número 6, animando a las mujeres a remar e intentando que los botes más vacíos volvieran a rescatar a más pasajeros, le valió ese apelativo. Tiene hasta un musical y la cápsula Gemini 3 lleva su nombre.

El Molly BrownEl Molly Brown. Me hizo gracia ver un barco con ese nombre en Tokyo Disney Sea cuando lo visitamos el pasado verano.

58. Tal como hemos vivido, así moriremos. Ida Straus estuvo a punto de subir al bote número 8, pero después cambió de idea y prefirió quedarse con su marido. Ambos se sentaron en un par de sillas de cubierta a observar y esperar.

59. Morir como un caballero. Cuando Benjamin Guggenheim se dio cuenta de que el Titanic se hundía sin remedio, bajó a su camarote y cambió su salvavidas y su jersey por un frac. Cuando regresó a cubierta anunció que, ya que iba a morir, quería hacerlo como un caballero.

60. Una vida arruinada. Después de ayudar a llenar los botes salvavidas, Bruce Ismay subió al plegable C en el último momento. Una vez a salvo, dio deliberadamente la espalda al barco que se hundía, en un gesto que podría servir como metáfora para el resto de su vida, en la que sería ridiculizado por este acto de cobardía evidente. Estaba prohibido hablar del Titanic en su presencia.

Dando la espalda al TitanicDando la espalda al Titanic. En la película de James Cameron, el actor Jonathan Hyde da vida al director gerente de la White Star Line.

61. Sin mojarse el pelo. El panadero jefe Charles Joughin se encontraba de pie en el extremo de la popa mientras se hundía. Sintió como si estuviera montado en un ascensor y en el momento en el que desapareció bajo el agua, se limitó a saltar y alejarse a nado sin haberse mojado la cabeza. Fue uno de los pocos que lograron sobrevivir en las gélidas aguas hasta que fue rescatado por el bote plegable B un par de horas después.

La historia de Charles JoughinLa historia de Charles Joughin. En una de las escenas que no aparecen en el montaje final de la película de James Cameron, se ve a Charles Joughin, interpretado por Liam Tuohy, arrojando por la borda tumbonas del paseo de la cubierta A confiando en que los nadadores podrían agarrarse a ellas.

62. El polémico suicido del primer oficial y el destino del capitán Smith. El destino del primer oficial Murdoch es uno de los misterios del Titanic que permanecen sin resolver. Varios testigos afirmaron haberle visto disparar contra un hombre que trataba de subir al último bote y luego se suicidó. Otros afirman que sólo disparó al aire para hacer retroceder a la gente cuando se arriaba el bote.

Más misterioso aún es qué fue del capitán Smith. Hay versiones para todos los gustos, desde que se suicidó, hasta que se hundió con el barco, pasando por testigos que afirman haberlo visto acercarse al plegable B.

63. Disfrazado de mujer. Daniel Buckley, un pasajero irlandés de tercera, irrumpió en el bote salvavidas número 13 con otros hombres. Sin embargo, mientras el resto era apartado, Buckley consiguió quedarse gracias a que una mujer le dio un chal para que se cubriera la cabeza. Sobrevivir le valió más bien de poco, ya que murió en el frente en 1918 durante la Primera Guerra Mundial.

64. ¿Se les mantuvo abajo? Según las leyes de inmigración estadounidenses, en los barcos era obligatorio mantener cerrados los accesos entre la tercera y las demás clases para limitar la propagación de enfermedades. Los alojamientos de tercera clase estaban en las cubiertas inferiores de la proa y la popa, a ambos extremos del barco, y no tenían un acceso directo desde sus cubiertas a la cubierta de botes. Si bien había cierres de tijera en varias partes del barco, su función principal era ―como sostiene Bruce Beveridge en Titanic: The Ship Magnificent― la de indicar claramente los lugares a los que no podían pasar los pasajeros de tercera clase puesto que muchos no sabían leer; de ningún modo se habían diseñado como una barrera física. Además, al contrario que los pasajeros de primera y segunda, los de tercera no contaban con un número suficiente de camareros para organizarles y dirigirles hasta la cubierta de botes y las barreras lingüísticas no hicieron más que empeorar su situación.

El que sólo se salvara la cuarta parte del pasaje de tercera contribuyó a engendrar la persistente leyenda de que fueron encerrados en las cubiertas inferiores y de que sólo los más llenos de recursos se las arreglaron para sobrevivir. Como comenta Wyn Craig Wade en The Titanic: End of a dream, la barrera más infranqueable que encontraron los pasajeros de tercera fueron ellos mismos. Años de resignación como ciudadanos de tercera llevaron a muchos de ellos a abandonar cualquier esperanza cuando el peligro se hizo evidente.

Para Walter Lord en A night to remember, los pasajeros de tercera clase fueron los grandes olvidados de la tragedia. Nadie pareció preocuparse por su destino, ni la prensa, ni las investigaciones oficiales, ni siquiera ellos mismos.

65. Trágico balance. En el naufragio murieron 1496 personas. De los 712 supervivientes, había 500 pasajeros y 212 tripulantes.

Muertos y supervivientes por clases
  Supervivientes Víctimas
  Hombres Mujeres y niños Total (%) Hombres Mujeres y niños Total (%)
Tanto el número de pasajeros, como la cifra de muertos y supervivientes varían de una fuente a otra. He usado los datos de Report into the Loss of the SS Titanic: A Centennial Reappraisal.
Primera clase 58 143 201
(62,03%)
118 5 123
(37,97%)
Segunda clase 13 105 118
(41,54%)
154 12 166
(58,45%)
Tercera clase 60 121 181
(25,52%)
392 136 528
(74,47%)
Tripulación 192 20 212
(23,8%)
676 3 679
(76,2%)
Total 323 389 712
(32,24%)
1340 156 1496
(67,76%)

La investigación

66. A dos bandas. La investigación para esclarecer las causas del hundimiento del Titanic y las responsabilidades se realizó en sendas comisiones en Estados Unidos, desde el 19 de abril y durante 18 días, y en Gran Bretaña, desde el 3 de mayo y durante 36 días.

Mientras en la comisión estadounidense, conducida por el senador William Alden Smith, se centró en el qué pasó y se plantearon cuestiones sobre negligencia en la navegación, seguridad del barco y comportamiento de los pasajeros, la investigación británica llevada a cabo por el Ministerio de Comercio, mejor organizada y con el doble de tiempo que la estadounidense, puso menos atención en el aspecto humano del desastre1 y se centró exclusivamente en los aspectos técnicos y de navegación para dar respuesta al por qué pasó.

Presidentes de las comisionesPresidentes de las comisiones. El senador William Alden Smith (izquierda) se encargó de la investigación estadounidense y John Charles Bigham, lord Mersey, (derecha) se encargó de la comisión británica.

La investigación la dirigió John Charles Bigham, lord Mersey, un experto en cubrir asuntos escandalosos, y a pesar del impresionante plantel de especialistas e ingenieros navales, no se intentó llegar al fondo de lo sucedido y se procuró de evadir cualquier atisbo de responsabilidad. Aparte de autoprotegerse por sus desfasadas leyes marítimas que habían permitido considerar que el Titanic llevaba más botes salvavidas que los exigidos, el Ministerio de Comercio no tenía ningún interés en acusar a la White Star Line de negligencia.

La diferencia de medios queda bien patente en el coste de cada comisión: la estadounidense costó 2385 dólares de la época y la británica, 87.500. En conjunto, se citaron a 181 testigos y sus declaraciones ocupan 2111 páginas.

67. No hubo culpables. Las investigaciones no señalaron oficialmente a ningún culpable. La comisión británica achacó al capitán Smith el hecho de no haber alterado el rumbo o disminuido la velocidad, una práctica habitual en situaciones de buen tiempo, confiando simplemente en los vigías para detectar el hielo a tiempo para evitarlo, pero lo exoneró de cualquier culpa y su reputación como capitán popular que se hundió con su barco ha llegado intacta hasta la actualidad. A raíz de las investigaciones, esa práctica sería considerada en el futuro como negligencia.

68. La cuestión del Californian. Una de las personas cuya vida cambió tras la investigación fue la del capitán Stanley Lord, capitán del Californian. Se supone que este barco estaba lo suficientemente cerca del lugar como para haber rescatado prácticamente a todo el pasaje del Titanic, por lo que su capitán estuvo en el punto de mira de ambas comisiones por afirmar que el buque que habían avistado no era el Titanic sino un tercer barco, por no haber despertado al telegrafista y por no haber interpretado los cohetes lanzados por el Titanic como señales de auxilio. A raíz de la publicidad desfavorable, el capitán Lord se vio obligado a dimitir, aunque volvió a trabajar como capitán de barco.

Al conocerse en 1985 la localización exacta en la que se hundió el Titanic, es probable que el Californian no hubiese llegado a tiempo más que para recoger del agua unos cuantos cuerpos medio muertos. Pero la realidad sigue siendo que ni él ni sus oficiales actuaron como lo deberían haber hecho.

69. Indignados del 15-A. Tras el hundimiento, la sociedad expresó su indignación por haber permitido que ocurriera un desastre de semejantes dimensiones. El naufragio tuvo repercusión a escala mundial, supuso un duro golpe en el mundo marítimo y causó un impacto psicológico similar al de los atentados del 11 de septiembre. La tragedia del Titanic marcó más que cualquier otro acontecimiento el final de los viejos tiempos y el inicio de nueva era, más insegura. En Estados Unidos, puso final a la Gilded age (edad dorada), un período de rápido crecimiento económico que comenzó después de la Guerra de Secesión, y en Gran Bretaña, a la era eduardiana.

El desastre también barrió de un plumazo la creencia, desarrollada durante la época victoriana, de que el ser humano y su tecnología eran invencibles, y algunos interpretaron el suceso como la consecuencia inevitable de un arrogante exceso de confianza. Como dice Walter Lord en The night lives on:

En 1912, las personas tenían confianza. Ahora nadie está seguro de nada, y cuanto más inseguros nos volvemos, más añoramos la época dichosa en la que conocíamos todas las respuestas. El Titanic simboliza esa época o, lamentablemente, su final. Cuando peor se ponen las cosas ahora, más pensamos en ese barco y en todo lo que se hundió con él.

70. Lecciones aprendidas. El alto coste de vidas humanas demostró la locura del reglamento vigente sobre botes salvavidas y no se tardó en exigir que todos los barcos llevaran botes suficientes para evacuar a la totalidad del pasaje y la tripulación. También se realizaron cambios en el diseño para incorporar un doble casco y la elevación de los mamparos estancos.

Poco después del hundimiento, las rutas de navegación se desviaron más hacia el sur, aquellos barcos que llevaran cincuenta o más pasajeros debían disponer de una guardia permanente de radio y se hicieron obligatorios los ejercicios de salvamento en alta mar. En 1914 se reunieron los representantes de las grandes naciones marítimas del mundo para crear la Patrulla Internacional del Hielo.

El descubrimiento

71. En busca del trasatlántico perdido. Las primeras expediciones para buscar los restos del Titanic se realizaron a principios de los años ochenta, financiadas por Jack Grimm, un petrolero millonario de Texas. Durante tres veranos intentó dar con los restos del Titanic basándose en la última localización telegrafiada del barco, en cálculos de la deriva después del choque con el iceberg y en otras estimaciones; aunque no tuvo éxito y terminó desistiendo de sus intentos.

72. El descubrimiento del Titanic. La localización exacta el hundimiento fue un misterio hasta que un equipo franco-estadounidense liderado por el oceanógrafo Robert Ballard, de la Institución Oceanográfica de Woods Hole, y Jean-Louis Michel del IFREMER, localizó una de sus cinco calderas sencillas poco después de la una de la madrugada del 1 de septiembre de 1985.

Primera imagen del descubrimiento del TitanicPrimera imagen del descubrimiento del Titanic. A pesar de que la proa del barco surgiendo de la oscuridad del océano iluminada por los focos de un sumergible de exploración se ha convertido en una imagen icónica de los restos, lo primero que se descubrió del Titanic fue una caldera.

La exploración de los restos reveló que la proa y la popa estaban separadas 600 metros y entre ambas se encontraba un campo de restos, y puso fin a la controversia sobre si se había hundido entero, como concluyeron las investigación estadounidense y británica, o se había partido, como señalaron la mayoría de los testigos. 16 de los 20 testigos que describieron los momentos finales del barco declararon que el Titanic se había partido o, al menos, se estaba rompiendo cuando se fue a pique. Por desgracia, se impuso el principio de autoridad (los testimonios del segundo oficial Lightoller, el tercer oficial Pitman y el ingeniero naval de Harland & Wolff Edward Wilding se tuvieron más en cuenta).

La posición exacta en la que se hundió el Titanic (el centro del campo de restos) es 49° 56’ 49" O, 41° 43’ 32" N, a una veintena de kilómetros al sureste de la posición que fue dada inicialmente en los mensajes de auxilio y a 3800 metros de profundidad. La sección de proa se encuentra a 49° 56’ 49" O, 41° 43’ 57" N y la sección de popa a 49° 56’ 54" O, 41° 43’ 35" N.

Su último lugar de descansoSu último lugar de descanso. La popa del Titanic se encuentra a 600 metros al sur de la sección de proa, en direcciones opuestas, y se hallan separadas por un campo de restos.

Un año después, Ballard exploró los restos con el sumergible Alvin y el prototipo de robot submarino teledirigido Jason Junior y reconoció más adelante que el descubrimiento del Titanic se había realizado durante una misión de alto secreto de la Marina estadounidense.

Ballard quiso mantener en secreto la localización para proteger al Titanic de los buscadores de tesoros, aunque finalmente pudo más su responsabilidad como científico y la hizo pública. Sus peores temores se confirmaron en agosto de 1987, cuando una expedición franco-estadounidense rescató numerosos objetos y provocaron serios destrozos en el casco. Con la lección aprendida, no hizo pública la localización del acorazado alemán Bismarck cuando lo descubrió en 1989.

73. Una imagen icónica. La imagen de una inmensa forma negra que surge de la oscuridad y el borde afilado de una proa surcando el lodo del fondo que se ha utilizado tantas veces en los documentales y en la película de James Cameron tiene su origen en la expedición de Ballard al Titanic.La imágen más icónica del Titanic en el fondo del mar

Así lo cuenta en la introducción de El Titanic: una historia ilustrada:

Jamás olvidaré el primer buen vistazo que pude echarle al Titanic. Fue durante la segunda inmersión del Alvin, en 1986. Nuestros focos cortaron un estrecho camino a través de la oscuridad submarina, sin iluminar nada más que un barro grisáceo. De repente, una enorme figura negra se destacó en la penumbra, el borde afilado de la proa hundida en el fondo, como una ola gigantesca que se abalanzara sobre nosotros.

74. Contra el expolio de los restos. Robert Ballard siempre se ha mostrado muy crítico ante las expediciones que rescatan objetos. En la edición de 1989 de El descubrimiento del Titanic escribía:

He argumentado, con énfasis y durante mucho tiempo, que le Titanic es un monumento que debe permanecer sin ser perturbado a excepción de la llegada de visitantes, equipados con mejores cámaras de vídeo, que se acerquen a él para explorarlo y admirarlo. Se esté o no de acuerdo en que el rescate fue un error, hay que admitir que una taza de té llevada a la superficie y restaurada hasta recuperar su aspecto original, con su insignia roja de la línea White Star Line reluciente como nueva, no deja de ser más que una taza de té. Sin embargo, una taza de té que permanece sobre una caldera en el fondo del océano, como si hiciese poco que hubiese llegado a ese lugar, es un recordatorio perenne del destino del Titanic. Personalmente, preferiría ver la taza de té en el lugar en el que se encuentra.

En el año 2004, regresó al Titanic para denunciar los destrozos que habían hecho las expediciones anteriores, entre los que figuran la desaparición de la cofa y el rescate de la lámpara en el mástil de proa, el intento de arrancar la plataforma de la rueda del timón, el hundimiento de algunas estructuras debido a los sumergibles que trataron de posarse sobre ellas y la desaparición de una placa conmemorativa en la popa que dejó en su primera expedición.

75. Los tesoros del Titanic. Dejando a un lado el cargamento de bizanio en la novela de Clive Cussler ¡Rescaten el Titanic! o el Corazón del mar de la película de James Cameron, no faltan especulaciones sobre los objetos valiosos que llevaba el Titanic. Es probable que los pasajeros de primera llevaran algunas joyas, aunque las más valiosas se habrían quedado en casa. También hay historias sobre un cargamento de oro2 pero hasta que el Banco de Gran Bretaña no abra sus registros no podrá saberse con certeza.

A bordo del Titanic también iba una edición del Rubáiyát, de Omar Khayyam fue adquirido en una subasta por 405 libras y embarcado en el Titanic con destino a Nueva York. El pavo real dibujado en la tapa estaba elaborado con oro y más de 1000 piedras preciosas adornaban la encuadernación.Edición del Rubáiyát

El legado del Titanic

76. ¿Qué fue de la White Star Line y los astilleros Harland & Wolff? La pérdida del Titanic dañó la reputación de la White Star Line y la situación no hizo más que empeorar con la pérdida del Britannic. En serias dificultades financieras debido a la Depresión, fue absorbida por la Cunard en 1934. Ahora la Cunard emplea la marca White Star Service para referirse al impecable servicio en sus cruceros.

Por otra parte, los astilleros Harland & Wolff continuaron construyendo barcos hasta el año 2003. La disminución de la demanda y la competencia de los astilleros asiáticos provocó su reestructuración, centrándose menos en la construcción naval y más en la construcción de plataformas petrolíferas, la reparación de buques y otros proyectos de ingeniería. Ahora está restaurando el Nomadic, el transbordador que transportaba a los pasajeros de primera y segunda clase al Titanic y al Olympic en Cherburgo.

77. Titanic Historical Society. Con sede en Massachusetts, se fundó en 1963 para preservar la memoria del Titanic y sus pasajeros. Sus socios reciben gratuitamente cuatro veces al año The Titanic Commutator, el boletín de la asociación. También alberga un pequeño museo.

78. RMS Titanic, Inc. Fundada en 1987, esta empresa privada tiene los derechos de explotación del naufragio. Ha realizado siete expediciones al Titanic, la última en 2010, y ha recuperado y conservado más de 5500 objetos, algunos de los cuales los exhibe en por todo el mundo en la exposición Titanic: The Artifact Exhibition.

79. Titanic Quarter. 75 hectáreas del puerto de Belfast, que incluye parte de la zona que ocupaban antiguamente los astilleros Harland & Wolff, se han convertido en un complejo de apartamentos y ocio con un gigantesco museo que honra la memoria del trasatlántico que vio nacer.

Titanic BelfastTitanic Belfast. Con un coste de 117 millones de euros y 14.000 metros cuadrados de exposición, este museo espera atraer a 400.000 visitantes al año.

El Titanic en la cultura popular

80. Aprovechando el tirón. Dado que las investigaciones estadounidense y británica mantuvieron la historia del Titanic en las primeras páginas de los periódicos durante meses, no tardaron en aparecer libros apresuradamente escritos para obtener beneficio económico del interés del público.

Con la memoria aún fresca, algunos supervivientes, como el coronel Archibald Gracie3 (The Truth about the Titanic. Mitchell Kennerley, 1913) o Lawrence Beesley (The Loss of the SS Titanic: Its story and its lessons, by one of the survivors. Houghton Mifflin, 1912), escribieron relatos sobre su experiencia y también aparecieron libros más técnicos como An Unsinkable Titanic: Every Ship its Own Lifeboat (Dodd, Mean & Company, 1912), de John Bernard Walker, editor de la Scientific American. Publicado tres meses después del naufragio, fue el primero en realizar un análisis exhaustivo del hundimiento del Titanic, comparándolo con lo que les habría pasado a otros grandes trasatlánticos como el Great Eastern o el Mauretania en una situación similar. Las últimas horas de Thomas Andrews aparecen reconstruidas en Thomas Andrews, Shipbuilder (Maunsen & Company, 1912), de Shan F. Bullock.

81. Canciones sobre el hundimiento. Una semana después del hundimiento del Titanic aparecieron las primeras canciones sobre la tragedia como Just As the Ship Went Down o The Band played ’Nearer My God to Thee’ as the Ship Went Down, que contribuyó a perpetuar el mito de la última melodía de la banda de música del trasatlántico. Una de las más populares es It Was Sad When That Great Ship Went Down, que sigue cantándose hoy en día en los campamentos de Estados Unidos.

82. El Titanic como símbolo... El nombre del trasatlántico y la imagen de su hundimiento se han convertido en símbolo del desastre. Y con la crisis económica, las referencias se han multiplicado.

Símbolo de desastreSímbolo de desastre. El hundimiento del Estado del bienestar del dibujante Andrés Faro Lalanne y el Titanic autonómico (El Mundo, 26 de julio de 2011) son un par de ejemplos que recurren a la simbología del Titanic.

¿Y quién no se acuerda del España es un poderoso transatlántico. Estad tranquilos que dijo el ex presidente Zapatero el 14 de abril de 2011? Dichas justo en el día en el que el Titanic chocó con el iceberg, las comparaciones con el malogrado trasatlántico de la White Star Line se hicieron inevitables.

83. …Y como parodia. La mítica escena de la película de James Cameron en la que Rose y Jack aparecen en la proa del Titanic ha dado lugar a numerosas parodias.

Titanic WarsTitanic Wars. Dedicatoria de George Lucas a James Cameron cuando la recaudación en taquilla de Titanic superó a la de Star Wars.

84. Titanic-bot. No palabras para describir esta frikada en forma de transformer titánico made in China.

Titanic-botTitanic-bot. A la venta en su bazar más cercano (?).

85. Adaptaciones. Se han hecho una veintena de series y películas y un musical sobre el naufragio. Entre las películas, me quedaría con tres: Titanic (1943), una curiosa producción alemana de propaganda nazi dirigida por Herbert Selpin en la que el héroe era un ficticio primer oficial alemán, La última noche del Titanic (1958), dirigida por Roy Ward Baker y basada en el libro de Walter Lord A night to remember; es considerada por muchos como la versión más cercana a los hechos, y la supertaquillera Titanic (1997), dirigida por James Cameron y que, exceptuando la historia de amor entre Jack y Rose y haciendo algunas concesiones dramáticas, sigue con relativa fidelidad los hechos que ocurrieron la noche del naufragio.

86. El Titanic falso. Antes de la introducción de los gráficos por ordenador e incluso ahora, en algunos libros y en producciones de bajo presupuesto como SOS Titanic (1979) y Titanic 2 (2010) se utilizó el Queen Mary para filmar los exteriores y el interior del Titanic. Como dato curioso, el Queen Mary también se usó para filmar La aventura del Poseidón (1972).

Rechace imitacionesRechace imitaciones. El Queen Mary (izquierda) se ha hecho pasar por el Titanic en bastantes ocasiones.

87. ¡Rescaten el Titanic! En 1976, Clive Cussler, escritor norteamericano especializado en temas marítimos publicó Raise the Titanic! (iRescaten el Titanic!). Este thriller marítimo ambientado en 1987 que mezcla aventura y alta tecnología se convirtió en su primer best-seller. La novela nos presenta al protagonista, el ingeniero marino, agente del gobierno y aventurero Dirk Pitt, enfrentándose a los rusos para obtener el único suministro existente de bizanio, un elemento indispensable para el programa de defensa de los Estados Unidos, que fue embarcado en una bodega del Titanic. En 1980 fue adaptada al cine sin demasiado éxito.

Al escribir la novela una década antes de su descubrimiento y exploración, Clive Cussler asumió que el Titanic se encontraba en la posición exacta de la posición telegrafiada, que el iceberg provocó una grieta de 90 metros de largo, que se hundió de una pieza y minimizó los efectos de la corrosión. En el estado actual en el que se encuentra el Titanic, su reflotamiento sería imposible.

El reflotamiento del Titanic también es el argumento de The Ghost from the Grand Banks (El fantasma del Titanic), una novela de Arthur C. Clarke publicada en 1990. La acción transcurre en el año 2010 y narra la historia de dos compañías que quieren rescatar por separado las secciones de proa y popa del Titanic bajo la atenta mirada de Jason Bradley, un famoso y rico ingeniero marino, para conmemorar el centenario de su hundimiento.

88. Las pifias de Titanic. Aunque la línea argumental sigue fielmente la historia que cuenta Don Lynch en El Titanic: una historia ilustrada, la película de James Cameron no deja de ser una obra de ficción basada en hechos reales en las que algunos elementos de la historia se han modificado para dar un mayor dramatismo.

Por citar tres ejemplos bastante evidentes, llama la atención la desaparición de la segunda clase, posiblemente para acentuar las diferencias entre la primera y la tercera clase, el polémico disparo a un pasajero y suicidio posterior del primer oficial Murdoch, al que se le representa como un oficial corrupto, y la eliminación de la referencia al Californian. La escena del suicidio de Murdoch provocó la protesta de los habitantes de su pueblo natal en Dealbeattie (Escocia). La 20th Century Fox tuvo que disculparse y aportó un donativo de 5000 libras para un premio que lleva su nombre.

Paul Lee da una detalladísima descripción (excesivamente puntillosa en algunos puntos) de los errores más clamorosos (para el ojo entrenado) de la película más taquillera de Cameron hasta Avatar (sin contar los otros fallos).Las cuatro diferencias

Dejando a un lado el factor espectáculo, el arrollador éxito de la película de Cameron ha contribuido a perpetuar algunas leyendas y a deformar la imagen de la tragedia. Hay gente que cree que el naufragio del Titanic fue sólo una película (!?) y otros lo condieran el escenario de una historia de amor tan romántica como imposible entre un pasajero de tercera clase y una pasajera de primera clase en lugar de un desastre que, por su magnitud, conmocionó a la sociedad de la época. La difusa línea entre la realidad y la ficción ha hecho que la tumba del tripulante Joseph Dawson (en cuya lápida aparece como J. Dawson) en el cementerio de Fairview Lawn, en Halifax (Canadá), se llene de flores debido a que hay personas que lo confunden con Jack Dawson.

Deep Ocean Expeditions comenzó a organizar viajes turísticos a los restos del Titanic en 1998 que cuestan 59.680 dólares por persona y una pareja con mucho dinero y poca sensibilidad llegó a cometer el disparate de casarse delante de la proa, a 3800 metros de profundidad. Por desgracia, muchas de las conmemoraciones del centenario están sacando más partido al sentimentalismo que a honrar a las víctimas.

89. Ilustradores del Titanic. Ken Marschall es uno de los ilustradores más conocidos del Titanic. Lo dibujó por primera vez a los 17 años y sus dibujos, que ponen de manifiesto un profundo conocimiento del barco, han aparecido en Time, National Geographic e ilustraron, entre otros, El descubrimiento del Titanic (Plaza & Janés, 1987) y Exploración del Titanic (Plaza & Janés, 1990), libros de Ballard basados en su exploración del trasatlántico, El Titanic: una historia ilustrada (Grijalbo, 1993) y Inside the Titanic (Madison Press Book, 1997). Muchas de las secuencias de la película de James Cameron son casi un calco de sus ilustraciones. Algunos de sus mejores dibujos del Titanic y otros buques aparecen recopiladas en el magnífico Ken Marschall’s Art of Titanic (Hyperion Books, 1998).

A los botesA los botes. El bote 4, que está siendo cargado por el segundo oficial Lightoller a través de las ventanas del paseo de la cubierta A, está ya casi listo para ser arriado. Mientras tanto, la gente se reúne en la cubierta de botes, cerca del bote plegable D. En primer plano, los ocupantes del bote 6.

Otro conocido ilustrador y modelista del Titanic es el británico Stuart Williamson, que ha realizado ilustraciones y maquetas para Titanic: The Artifact Exhibition.

90. La clase Olympic en el espacio. En Star Trek hay naves estelares de la clase Olympic. El USS Olympic (que da nombre a la clase) es una de ellas.

El Titanic también tiene su versión estelar, pero no en Star Trek sino en un juego de ordenador llamado Starship Titanic y en un capítulo de Dr. Who titulado Voyage of the Damned.

91. Titanic de lego. Aunque no existe un modelo oficial de Lego, algunos entusiastas han creado un modelo que reproduce el Titanic con todo detalle.

Titanic de legoTitanic de lego. Fotografía de Tim Perdue.

Este modelo en concreto, que formaba parte de una exposición sobre el Titanic en el Centro de Ciencia e Industria de Columbus, Ohio, estaba fabricado con unas 25.000 piezas y medía 4,2 metros de largo. Para los nostálgicos, también existe un modelo de Tente.

92. La conspiración del Titanic. Las particulares circunstancias que rodearon el naufragio del Titanic no han estado exentas de teorías de la conspiración, algunas más o menos fantasiosas y otras directamente ridículas. La más elaborada es que el Titanic no era realmente el Titanic, sino el Olympic y todo fue para cobrar el seguro. Según esta teoría, ambos barcos se intercambiaron cuando el Olympic estaba siendo reparado a causa del accidente del Hawke.

Personalmente me quedo con la más inquietante de todas: el Titanic lo hundió Godzilla.¿Quién hundió al Titanic?

La ciencia del Titanic

93. El sistema Argo/Jason. Robert Ballard siempre había soñado con explorar el Titanic y en 1982 contactó con la Marina estadounidense para que le financiara el desarrollo de la tecnología necesaria para la captación de imágenes submarinas. El resultado fue el Argo, un vehículo de arrastre submarino equipado con cámaras de vídeo con el que descubrió los restos del Titanic pasada la una de la madrugada del 1 de septiembre de 1985.

ArgoArgo. Esta especie de trineo submarino de 4,5 metros de largo, un metro de altura, un metro de ancho y dos toneladas equipado con cámaras de vídeo y remolcado por un cable descubrió los restos del Titanic.

En julio de 1986, Jason Junior, el prototipo del futuro Jason, exploró el interior del barco y demostró la eficacia de un robot equipado con un sistema de cámaras de video y controlado con la ayuda de un cable de fibra óptica de 100 metros de longitud. La primera versión de Jason apareció en 1988 y en 2002 se desarrolló su segunda generación. Por desgracia, Jason Junior se perdió en 1991 en el Océano Pacífico.

Alvin y Jason JuniorAlvin y Jason Junior. Ilustración de Ken Marschall en la que Alvin está posado en el lugar en el que estuvo la caseta del timón y Jason Junior explora la cofa desde la cual se avistó el iceberg (izquierda). Jason Junior asomándose por la ventana de un camarote de primera clase (derecha).

Jason Junior fue el primero de una serie de vehículos operados por control remoto (ROV) como Hercules, Magellan 725, Jake y Elwood que han explorado el barco.

94. El Titanic y la popularización de la ciencia. Aprovechando la fascinación que ejerce el trasatlántico, Robert Ballard y Tim Foecke, uno de los investigadores que ha realizado un análisis forense de los restos del naufragio, consideran el Titanic como un excelente medio para hacer que la gente se interese por la ciencia.

En la expedición de 2004 al Titanic, Ballard realizó una emisión para escolares como parte de la Fundación Jason y la expedición de 2010, liderada por RMS Titanic, Inc., la Institución Oceanográfica de Woods Hole y el Instituto Waitt, se propuso cartografiar los restos para obtener una imagen tridimensional de lugar del naufragio y estudiar los efectos de la corrosión en las secciones de la proa y la popa. De las 23 expediciones al Titanic que se han realizado hasta el momento, la de 2010 fue la que usó la tecnología más avanzada para explorar sus restos, tal como demuestran los impresionantes mosaicos en alta resolución de las secciones de proa y popa y el detallado mapa realizado por sonar de la zona del naufragio.La sección de proa basada en un mosaico de imágenes de alta resolución

95. El Titanic y el cine en 3-D. Del mismo modo que Robert Ballard, James Cameron también quedó atrapado por la fascinación que ejerce el Titanic hasta el punto de que, según él, hizo Titanic para poder filmar sus restos y más adelante volvió al naufragio para probar nuevos equipos de filmación y nuevos modelos de ROV. Como pionero del resurgimiento del cine en 3-D, desarrolló gran parte de la tecnología a partir de Ghosts of the Abyss (2003), un documental en 3-D para IMAX en el que regresaba al Titanic con Bill Paxton.

96. Física del hundimiento. Con algunos modelos sencillos y unas cuantas leyes básicas de la física, Sergio Palacios explica el hundimiento del Titanic.

97. Degradación del Titanic. Pocas horas después de que la naturaleza reclamara el que había sido el símbolo del dominio humano sobre ella, las bacterias y otros organismos marinos reemplazaron al pasaje y a la tripulación del Titanic en su viaje hacia la eternidad. Veinticinco años de exploración de los restos han revelado que la velocidad de descomposición del Titanic está aumentado; basándose en el ritmo de degradación de la proa, se estima que desaparecerá consumida por la corrosión dentro de entre 280 a 420 años. En la popa, más deteriorada, la velocidad de corrosión va unos 40 años por delante.

Aun sin la intervención de microorganismos, el Titanic se autodegradaría debido a la oxidación natural del hierro y a corrosión por la combinación de metales que se emplearon en su construcción. En este proceso que se conoce como corrosión galvánica, el cobre y el estaño del bronce favorecen la oxidación del hierro del acero en presencia de una solución salina (el agua del mar). Se estima que al día se convierten en óxido entre 270 y 450 kilos de acero. De hecho, el Titanic se encuentra en una zona con unos altos niveles de oxígeno y salinidad para lo que es la media en esa profundidad.

98. El ecosistema del Titanic. El casco de acero del buque ofrece refugio a varias especies de peces abisales como el pez cola de rata e invertebrados como crustáceos, cohombros, esponjas, corales, ofiuras y crinoideos.

99. La mónada del Titanic tolerante a la sal. Halomonas titanicae es una de las bacterias que se ha aislado en los carámbanos de óxido u oxidolactitas (rusticles), formaciones porosas de óxido que cuelgan como estalactitas de los restos del Titanic.

Halomonas titanicaeHalomonas titanicae. Uno de los microorganismos aislados en las oxidolactitas del Titanic.

Denis Roy Cullimore, microbiólogo experto estas formaciones, ha estimado que sólo en la sección de proa del Titanic hay más de 800 toneladas de oxidolactitas en 1998.

100. Hipotermia. En su autobiografía Titanic and Other Ships (I. Nicholson and Watson, 1935), el segundo oficial Lightoller describió la sensación que le produjo el agua helada como un millar de cuchillos clavándosele en el cuerpo4. Entrar en agua helada de repente puede provocar la muerte rápidamente por hiperventilación e inhalación de agua o por una parada cardiorrespiratoria debido al shock.

A la temperatura a la que estaba el agua cuando se hundió el Titanic (unos dos grados bajo cero), el cuerpo trataría al principio de generar más calor tiritando, pero no sería suficiente para contrarrestar el enfriamiento. Al descender la temperatura del cuerpo por debajo de los 35 °C, empezarían a manifestarse los primeros síntomas como dificultad para hablar y entorpecimiento de los movimientos. A los 15 minutos se produciría la pérdida de consciencia y la muerte sobrevendría a los 45 minutos. Tratar de nadar o beber alcohol empeoraría la hipotermia al perder calor más rápidamente.

Nota: Hablo más detalladamente la ciencia del Titanic en una entrada para Amazings.es.

Y un siglo después...

101. La fascinación continúa. De no haber sido por su naufragio, el Titanic posiblemente no ocuparía el lugar que tiene ahora en la memoria colectiva. Aunque en su tiempo fue el trasatlántico más grande y más lujoso, había otros trasatlánticos británicos, franceses y alemanes técnicamente superiores y más veloces. Por otra parte, la competencia entre las compañías navieras pronto lo habrían convertido en un trasatlántico más como pasó con el Olympic. Diseñado para dar servicio durante unos 25 años, habría sido superado en lujo por el Britannic y durante la Primera Guerra Mundial probablemente se habría empleado para transportar tropas o como buque hospital; de haber sobrevivido a los ataques de los submarinos, habría reanudado su servicio como buque de pasajeros permaneciendo en activo hasta bien entrados los años 30. Anticuado por otros trasatlánticos más grandes y modernos y con problemas de corrosión, se habría retirado y vendido como chatarra y su decoración habría sido subastada.

Lo que más fascina es que la historia que se desarrolló en medio del Atlántico reúne todos los ingredientes de una película catastrofista de gran presupuesto: el trasatlántico más grande y más lujoso del mundo, construido con la tecnología naval más avanzada y los mejores dispositivos de seguridad, inicia su viaje inaugural transportando a algunas de las personas más ricas y famosas de dos continentes. Entre los pasajeros se encuentra el director gerente de la compañía propietaria del barco y su constructor y todos los que van a bordo se sienten maravillados por el tamaño y la majestuosidad del buque.

El capitán y la tripulación, confiados ante su insumergibilidad, ignoran las numerosas advertencias de la presencia de hielo en su ruta. Y entonces, justo poco antes de la medianoche de su quinto día de viaje, cuando la mayoría de los pasajeros ya se han acostado y el océano está inusitadamente tranquilo, el barco choca con un iceberg. Al principio no se le da importancia, pero a medida que se va hundiendo lentamente por la proa, el capitán es consciente de que a su barco no le quedan más de dos horas de vida y da la orden de arriar los botes salvavidas, pero no hay suficientes para evacuar a todo el pasaje y la tripulación. En ese momento comienza el drama humano.

Palabras clave: Titanic

Notas

1. Ni siquiera fueron citados a declarar pasajeros de tercera clase.

2. El oro se transportaba como correo y no como cargamento en los vapores postales reales como parte del equilibrio comercial entre Gran Bretaña y los Estados Unidos.

3. Por lo que se deduce del libro, para Gracie cualquier persona con rasgos asiáticos era un japonés. También refleja los prejuicios que se tenían frente a los no anglosajones y menciona la primera intención del quinto oficial Lowe de negarse a rescatar a un japonés (en realidad era un pasajero de tercera clase chino) que flotaba sobre unos restos alegando que valía más la pena rescatar a otros que a un japo.

4. Striking the water was like a thousand knives being driven into one’s body. Jack usó una frase muy parecida en la película de James Cameron.

Referencias

A Night to Remember
Walter Lord. Bantam Books, 1955.
The Night Lives on
Walter Lord. Avon Books, 1986.
The Titanic: End of a Dream
Wyn Craig Dade. Penguin Books, 1986.
El descubrimiento del Titanic
Robert Ballard. Plaza & Janés Editores, 1987, 1989.
El Titanic: una historia ilustrada
Don Lynch y Ken Marschall. Grijalbo, 1993.
Titanic: Legacy of the World’s Greatest Ocean Liner
Susan Wels. Time Life Books, 1997.
Titanic: The Story of the Disaster in the Newspapers of the Day
Eric Caren y Steve Goldman. Colour Library Direct, 1999.
Titanic: The Ship Magnificent, vols. 1 y 2
Bruce Beveridge, Scott Andrews, Steve Hall y Daniel Klistorner. The History Press, 2008.
What Really Sank The Titanic
Jennifer Hooper McCarty y Tim Foecke. Citadel Press, 2008.
Report into the Loss of the SS Titanic: A Centennial Reappraisal
Samuel Halpern, Cathy Akers-Jordan, George Behe, Bruce Beveridge, Mark Chirnside, Tad Fitch, Dave Gittins, Steve Hall, Lester J. Mitcham, Captain Charles Weeks y Bill Wormstedt. The History Press, 2012.
Un Titanic nunca visto
Hampton Sides. National Geographic 30 (4), abril de 2012.
Encyclopedia Titanica
Una fuente inagotable de información sobre el Titanic.
Titanic Inquiry Project
Transcripción de las comisiones de investigación estadounidense y británica.
The Breakup of Titanic. A Progress Report from the Marine Forensics Panel (SD-7)
Roy F. Mengot y Richard T. Woytowich. 2010. MarineTechnology 47(1), pp. 37-46.

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